Lo malo de querer ser muy bueno PDF Print E-mail
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Friday, 27 January 2012 16:05

El perfeccionismo puede llegar a ser una ‘cualidad’ muy perjudicial.

Por: Ana Isabel Gómez Vera
Si bien muchos perfeccionistas han llegado a la cima, conseguido el éxito, realizado sueños; lo cierto es que en exceso es una enfermedad que hay que prestarle mucha atención.

Mientras que la Real Academia Española define el perfeccionismo como la “tendencia a mejorar indefinidamente un trabajo sin decidirse a considerarlo acabado”; Jeff Szymanski, director ejecutivo de la Fundación de Obsesivos Compulsivos en Boston, dice que es “una fobia a cometer errores. Es el sentimiento de que si me equivoco será catastrófico”.

La realidad es que como en todas las cualidades, malestares y vicios, hay unas categorías que marcan la diferencia, y el perfeccionismo no se queda atrás. Alina Tugend, periodista de The New York Times y autora del libro ‘Better by mistake: The Unexpected Benefits of Being Wrong’ (Mejor por error: Los inesperados beneficios de equivocarse), cuenta en una de sus columnas que existen dos clases de perfeccionistas.

Para el primer tipo, explica, que es al que los siquiatras llaman ‘perfeccionistas adaptativos’. Los muestra con características fuera de lo perjudicial y que “de hecho, podría significar que tienen estándares muy altos y que usualmente los cumplen. Son aquellos que tienen tendencias perfeccionistas, pero esas tendencias no dirigen –o arruinan- sus vidas”. En definitiva, son aquellos perseverantes a los que llamamos buenos perdedores.

El problema viene con quienes ya desarrollan la otra cara de la moneda: los ‘perfeccionista inadaptados’. “Son los que necesitan ser los mejores en todo, y si cometen un error, es una crisis. Pero no es solo sobre cómo se perciben ellos, sino cómo los otros lo perciben a él: creen que perderán el respeto de sus allegados si llegan a fracasar. Tienen que ser siempre los mejores”, definió Tugend.

 

Luis Fernando Fajardo, médico de la Asociación Colombiana de Psiquiatría, asegura que es un problema serio cuando se sale de las manos y que quienes sufren de esta patología desarrollan similitudes negativas. Entre ellas la inseguridad, baja autoestima y ansiedades.

La doctora Miriam Adderholdt-Elliott de la Universidad de Georgia, presenta en su libro ‘Perfeccionism: what's bad about being too good?’ (En español fue titulado ‘¿Perfeccionista? Descubre lo malo de ser demasiado bueno’), cinco características que desarrollan estos minuciosos en potencia, tras un estudio con alumnos y profesores perfeccionistas, que terminan por conducir a un bajo rendimiento:

•    Procrastinación: es sencillamente, como lo ha sabido definir el psicólogo clínico y psicoterapeuta del Instituto de Terapia Cognitiva de Chile, Alfredo Ruiz, “la actitud de postergar o dejar para mañana”. Usualmente se excusan en que las condiciones del momento no son las adecuadas para empezar un trabajo.
 
•    Miedo al fracaso: desafortunadamente es una condición psicológica que también es definida como el ‘autosabotaje’. También lo identifican como un miedo al éxito, pues conciente o no, la persona arruina toda posibilidad para alcanzarlo. Enrique Novelli, miembro de la Asociación Psicoanalítica Argentina, explica que "es característico de las personas que se autosabotean, desplegar todas las acciones necesarias, muchas veces con tesón y esfuerzo, para alcanzar un objetivo anhelado y cuando lo logran, lo pierden”.
 
•    Mentalidad todo-o-nada: tal cual. O lo consiguen todo o lo dejan tirado una vez se den cuenta que no va a hallarlo a su medida y bajo sus condiciones.
 
•    Perfeccionismo paralizante: Es muy parecido a miedo al fracaso pero cuando se torna en algo físico. Es decir, no hay punto de partida ya que asume que todo va a salir mal. Se queda estático y ni siquiera intenta ver si se equivoca o triunfa.
 
•    Adicción al trabajo: los famosos ‘trabajólicos’ o workaholics que viven para trabajar en vez de trabajar para vivir, mientras su vida personal se va desmoronando. Manejan mucho estrés. (Ver '¿Adicta a la oficina? Señales que te dicen que eres una trabajólica')

¿Existe un remedio perfecto? Siempre se nos ha dicho que si queremos ser zapatero, hay que ser el mejor; que si panadero, el mejor, etc. ¿Qué pasa si simplemente se quiere ser un zapatero pero no el mejor? ¿Mediocridad o un pensamiento mucho más saludable?

Last Updated on Friday, 27 January 2012 18:14