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Medicina naturista PDF Print E-mail
Written by Admin   
Thursday, 03 December 2009 18:56
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Medicina naturista
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Propiedades del cloruro de magnesio sobre los huesos y el organismo

 
El presente artículo fue redactado por el sacerdote Reverendo Padre José Chorr, del Colegio Chafarínense, es además profesor de física y de biología y expresa conceptos sobre el Cloruro de Magnesio. El Reverendo Chorr comenta lo que sucedió en su propio cuerpo físico:
Cuando tenia 61 años de edad estaba casi paralítico, esto fue doce años antes de comenzar el tratamiento con el Cloruro de Magnesio, sentía puntadas agudas en la región lumbar (columna vertebral), incurable según la ciencia medica ortodoxa (es decir, los médicos).

Al levantarme de la cama por las mañanas, sentía un fuerte dolor en la columna que perturbaba todo el día..
 
Era causado por el nervio ciático, que apretaba la tercera vértebra, me lo hacia sentir sobre todo cuando estaba parado, lo que me forzó a trabajar la mayor parte del día sentado. Hubo un año, en que todo lo hacia sentado, menos la misa.

Era un tormento y tenia que suspender mis viajes a causa del dolor.

Durante un verano muy seco sentí mejoría, pero luego empeore más. Comencé
entonces a rezar la misa sentado.

Volví a la ciudad de Floreanàpolis (Brasil) buscando un especialista que
me sanara. Me tomaron nuevas radiografías, están duras y en avanzado de
descalcificación.
Nada era posible hacer. Las diez aplicaciones de onda corta que recibía
en la columna no detenían el dolor.
Al colmo de no poder dormir ni siquiera acostado, a veces quedaba sentado
en la cama. Hasta que descubrí que podía dormir en la posición fetal, así
como duermen los gatos. Esto dio cierto resultado y solo despertaba al
estirarme enderezarme.
Ya faltaba poco para no poder dormir ni siquiera en posición fetal.
Me preguntaba: Y ahora ¿qué puedo hacer? Estaba engañado por la medicina
tradicional y así entonces apelé a Dios. Y le dije: amado Dios, estas
viendo en este estado a esta criatura...te pido Dios mío que me des una
solución para todos mis males.
 
Ocurrió entonces que pocos días más tarde me llevaron a Porto Alegre a un
encuentro jesuítico. Allí conocí al Padre Suárez, un sacerdote jesuita
quien me contó que la cura de mis problemas de salud era algo muy fácil.
Me dijo que para ello debía tomar el Cloruro de Magnesio, mostrándome
escrito en un libro de medicina del Padre Poig, un jesuita español,
conocido y prestigioso biólogo, que había descubierto las propiedades
curativas del Cloruro de Magnesio, a partir de una experiencia familiar,
curando a su madre quien por esa época se encontraba con artrosis en
avanzado estado de descalcificación.
 
Los sacerdotes jesuitas siempre se destacaron por sus grandes
conocimientos para curar las enfermedades utilizando medicina natural
como las hierbas medicinales y los minerales puros.
 
En tono de broma, el Padre Suárez me dijo: mientras tomes esta sal, solo
te vas a morir si te das un tiro en la  cabeza o si tienes un accidente.
 
Comencé a tomar una dosis diaria todas las mañanas. Tres días después,
comencé a tomar una dosis a la mañana y otra a la noche. Así mismo
continué durmiendo todo arrollado. Pero el vigésimo día, cuando me
levanté estaba todo extraño y me dije: ¿Será que estoy soñando?, dado que
ya no sentía  dolores y hasta pude dar un paseo  por la ciudad, sintiendo todavía
en mi memoria el peso de diez años de  sufrimiento con esta incomodidad y limitación.
 
A los cuarenta días pude caminar el día entero, sintiendo un pequeño peso
y dolor en la pierna derecha. A los sesenta días, esta pierna dolorida
estaba igual o mejor que la otra.. Luego de tres meses sentía crecer la
flexibilidad  en los huesos y un inesperado alivio en todo mi cuerpo.
Pasaron diez  meses y puedo doblarme como si fuera una serpiente,
sintiéndome otra  persona.